Con acento hispano

El próximo 10 de abril se celebran elecciones presidenciales en Perú en su primera vuelta que previsiblemente, dada la notable dispersión de candidatos tanto en la izquierda como en la derecha, deberán dar paso a unos comicios en segunda vuelta en el mes de julio. Perú se ha convertido en un país de creciente importancia geoestratégica enlace entre la comunidad andina y la región amazónica. Al futuro candidato le corresponderá administrar la herencia del segundo mandato del carismático presidente Alan García – de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011 – que ha jalonado su gestión con el ambicioso eslogan de “Perú Avanza”.

null

Alan García logró esta segunda oportunidad después un primer mandato marcado por la hiperinflación, la violencia y la corrupción. Dilapidó las enormes cuotas de popularidad y esperanza que el pueblo peruano depositó en él, pero fue capaz de reconocer sus errores del pasado y de volver a presentarse como el mal menor ante un candidato como el nacionalista Ollanta Humala que a fuerza de suponer una amenaza para la comunidad internacional liderada por Estados Unidos, lo acabó siendo para muchos peruanos.La realidad de este segundo mandato de García está repleto de claroscuros, con excelentes datos macroeconómicos en su conjunto pero con enormes brechas sociales entre las zonas urbanas y las rurales y regiones que siguen aún sumidas en la más profunda de las pobrezas.

Perú, un país de cerca de 30 millones habitantes, ha alcanzado niveles de crecimiento superiores al 7%, ha reducido la pobreza cerca de veinte puntos – del 49% en 2005 al 30% este año y uno de los países del mundo con menor inflación. El dinamismo introducido por García en su gestión con más de 130.000 obras públicas en su mandato ha convertido a Perú en un foco importante de inversiones multinacionales, de forma muy especial a la entrada de capital del sudeste asiático con China a la cabeza. Una mano de obra barata y con notables deseos de formarse y cualificarse ha llevado a Perú a localizar delegaciones y centros de producción sudamericanas de relevantes marcas mundiales en diversos sectores. Pero frente a estas realidades irrefutablemente positivas en Perú se convive con serios problemas que aún lastran el desarrollo y la estabilidad del país.
http://www.ellatinoamericano.net/images/stories/2010/candidatos-elecciones-peru-2011.jpg
El repunte de la violencia de Sendero Luminoso, el fuerte incremento del cultivo y la exportación de coca y, sobre todo, la corrupción, siguen siendo males endémicos de una sociedad que aspira a incorporarse al grupo de países punteros de la región y decisor en los grandes temas socioeconómicos de América Latina. Por otro lado, los planes de explotación de recursos naturales emprendidos por el gobierno ham encontrado el creciente y virulento rechazo de las comunidades indígenas de las zonas afectadas por la estracción que ven peligrar sus hábitats y formas de vida tradicionales. Una compleja situación social que a buen seguro tratará de ser capitalizado en voto por alguno de los candidatos presidenciales.

Entre los opositores a ser el nuevo inquilino de la Casa Pizarro – residencia limeña presidencial – reina la dispersión y el enfrentamiento tanto en la derecha como en la izquierda. Los candidatos de centro derecha que tendrían claras opciones de triunfo de acudir a los comicios bajo una única candidatura, el voto tendrá que dividirse entre un ultranacionalista Ollanta Humala que ha aprendido mucho de errores de la pasada campaña y Keiko Fujimori,la hija del expresidente convicto Alberto Fujimori, que agrupa tras ella a un nutrido segmento de votantes nostálgicos que ven en la heredera del fujimorismo la posibilidad de volver al camino del autoritarismo economicista. Por la izquierda nada menos que tres candidatos de suerte difícilmente predecible: el expresidente Alejandro Toledo en busca de otra segunda oportunidad, Luis Castañeda el candidato continuista de García y el outsider en liza, PPK Pedro Pablo Kuczynski, que tras su famad tecnócrata de altura, ha sabido rodearse de un aúrea de eficiencia innata.

Sea como sea, parece evidente que Perú con este panorama está abocado a una segunda vuelta electoral donde el juego de las coaliciones de ganadores y perdedores será clave. El futuro de Perú y con él en gran medida el de la región está en juego en unos comicios que a diferencia de los de hace cinco años ya no se ven con tanto dramatismo. Entonces un hipotético triunfo de Humala se interpretaba apocalípticamente desde Washington como una extensión de la revolución bolivariana indigenista de Hugo Chávez, hoy personaje en franco declive en Latinoamérica. Perú decidirá esta vez su futuro sin grandes presiones externas entre el deseo común de vecinos y potencias internacionales de que sea capaz de consolidar su progreso. Si no me fallan los cálculos tismpo habrá y otro post también de escribir sobre el posible presidente tras la primera vuelta.

null

Tweet about this on TwitterShare on Facebook0Share on Google+0Share on LinkedIn0
Author :
Print