Con acento hispano

La otra cara de la crisis se esconde detrás de las oportunidades que ofrece. Alemania lo sabe mejor que nadie, o al menos, su gobierno y sus entidades financieras. Crecer por encima del 2% cuando los demás seguimos estancados en la recesión y controlar su IPC en el 1% mientras otros ya sobrepasamos el 3%, abre toda una gama de oportunidades de compra y ofertas a los alemanes en un entorno deprimido y necesitado de soluciones inmediatas. Su posición de liderazgo indiscutible en la Unión Europea y la imposición de condiciones para la recuperación de los socios en dificultades financieras o presupuestarias, le concede una evidente situación de ventaja para ocupar espacios de control y captar recursos para sus mercado interno. En una palabra Alemania se ha lanzado a opar a los pobres del sur, aprovechando las rebajas de enero.

El anuncio de la propia canciller Angela Merkel, en una entrevista a la revista “Der Spiegel“, ofertando trabajo cualificado a los jóvenes españoles en paro, resume la intención germana. La propuesta ha surgido como propuesta de su partido la Unión Cristiano Demócrata (CDU), que ha planteado una propuesta para atraer a jóvenes parados españoles y también portugueses. Merkel se ha declarado predispuesta a atender esta propuesta, y ya ha introducido esta cuestión en el orden del día de las próximas consultas regulares entre España y Alemania, que tendrán lugar el próximo 3 de febrero en Madrid. Por otro lado, la CDU se hace eco así de las quejas de los líderes sindicales sobre la escasez de personal cualificado en las empresas, y desea rellenar vacíos en su mercado laboral. Es evidente que en el sur y el este de Europa, hay muchos jóvenes desempleados que están buscando urgentemente un trabajo, como lo es el hecho de Alemania precisa entre 500.000 y 800.000 nuevos empleados especializados.

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La realidad es que el Gobierno alemán ha reiterado en repetidas ocasiones en los últimos meses que precisa miles de trabajadores cualificados, especialmente en el terreno de la ingeniería y las telecomunicaciones, para seguir propulsando su crecimiento económico. Como no es menos cierto que para Alemania es mejor conseguir fuerza laboral que provenga de Europa, que tener que volver a cambiar las leyes de inmigración. Si de paso el nivel salarial y de renta per cápita de jóvenes europeos, apenas alcanza los 15.000 € anuales, frente a los cerca de 30.000 € de sus colegas alemanes, parece evidente que el mercado laboral fruto de la crisis ofrece una notable oportunidad a Alemania para seguir creciendo. Algo que más allá de no perder la perspectiva de fondo de los motivos que nos llevan a esta oferta, es una ocasión en medio del drama del desempleo que sufren para que miles de jóvenes encuentren un camino de esperanza en su futuro profesional. Otra cosa será encajar la demanda con la oferta posible, dadas las dificultades que la población española viene mostrando para ejercer la necesaria movilidad en el espacio europeo.

Podemos estar ante una segunda generación de emigrantes españoles que secundaría a aquellos españoles, con los gallegos a la cabeza, que maleta en mano y con las pocas pertenencias que su pobreza amparaba, cogieron un tren y se instalaron en países europeos. Según las cifras oficiales del Instituto Español de Emigración (IEE) entre 1959 y 1973 emigraron al continente europeo un millón de personas (1.066.440). Cerca de 400.000 de ellos fijaron su residencia en Alemania, trabajando en industrias metálicas, químicas, de papel, textil y en la construcción. La historia nunca se repite pero tiene perfiles recurrentes e imágenes que apelan a la memoria.

Paralelamente a esta singular oferta de empleo, Alemania ha conocido por boca del presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, los planes de privatización de las Cajas de Ahorro españolas. La amenaza del segundo test de estrés a la banca europea y que las entidades españolas puedan tener dificultades para pasar la prueba por culpa de sus activos inmobiliarios de difícil venta, obligan al Ejecutivo a acelerar el proceso de bancarización de las Cajas. En ese escenario más allá de las fusiones que se puedan establecer entre entidades españolas, el capital vendrá de los bancos con más capacidad de compra y más necesidad de ampliar cuotas y mercados. La banca alemana no solo cumple estos requisitos sino que además tiene inversiones notables en los citados activos y, por tanto, le va parte de la vida en la reestructuración del sistema financiero español. Opar alguna de las grandes cajas españolas parece inevitable en el futuro inmediato y clave también para “calmar” a los mercados en sus ansias de tumbar al euro, atacando sistemáticamente la deuda española.

En esa línea de contenido debió transcurrir el encuentro en el palacio de La Moncloa ente Zapatero y el presidente del Deustche Bank, Josef Ackermann. Deutsche Bank es el primer banco alemán por volumen de activos, está presente en más de 70 países y cuenta con más de 75.000 trabajadores repartidos por el mundo, de los que más de 3.000 están empleados en España. El banco alemán inició su actividad en España en 1889 y en la actualidad cuenta con más de 550.000 clientes en el país. Parece obvio que para empezar es una buena novia para el baile de primavera que tendrá lugar en el seno del mercado financiero español. Vendrán más pero seguro que Alemania tiene prioridad en la subasta que acabará con el tradicional modelo de las Cajas de Ahorro, de implantación territorial y retorno social de sus beneficios. Se acabó el romanticismo de la obra social, los malos tiempos para la lírica traen rumores de emigración y de banca pura y dura.

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