Con acento hispano

Un buen amigo italiano, reputado hombre del lobbismo y la comunicación política, me explicaba al amparo de unos deliciosos gnoquis en un ristorante romano, las paradojas que la crisis que vivimos están dejando al descubierto. Y se refería, en magistral comparación, a la suerte vivida por nuestros dos países, España e Italia, desde la caída de Lehman Brothers y cuando las hipotecas subprime acabaron con el particular sueño de una noche de verano de muchos europeos. Pocos meses antes – me decía – el mundo admiraba el milagro español con niveles de crecimiento del 4% durante casi una década y empresas multinacionales o entidades financieras tomando posiciones en América Latina y Europa. Italia, por contra, estaba estancada en comparación, asediada por una endémica falta de dinamismo. Tanto que internacionalmente el gobierno español, presidido por el mismo José Luis Rodríguez Zapatero que ahora se ve obligado a llevar a cabo una durísima reforma de las pensiones, demandaba un puesto en el desaparecido G7 en sustitución de Italia.

Sea la paradoja o las ironías del destino, que tanto monta, monta tanto, a fecha de hoy todo lo que llevó a España a encabezar el crecimiento europeo se ha tornado causante de los males que estancan nuestra economía, mientras que la realidad transalpina no es otra, que aquello que les lastraba para crecer, hoy se ha convertido en bendición para evitar las turbulencias de los mercados. Las fortalezas hispanas se han tornado en debilidades y las debilidades italianas han mutado a fortalezas.

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Si la base del ritmo de crecimiento español residió en la fortísima actividad del sector de la construcción y la financión del mismo por parte de bancos y cajas de ahorro mediante hipotecas al alcance de todos, hoy la construcción de vivienda ha sido el principal causante de los cuatro millones de desempleados registrados en España y de que sus entidades financieras pasen por severos problemas con activos inmobiliarios en propiedad de dudosa venta por valor, al menos, de 200.000 millones de €. De la misma forma la fuerte expansión internacional de la banca española le llevó a participar en inversiones en muchos de los productos tóxicos financieros puestos en marcha en Estados Unidos. En resumen, se optó por un modelo de oportunidad, pero también de alto riesgo.

En Italia, sin embargo y sin quererlo, no hubo ese calentamiento y su banca, más nacional y más tradicional, basada en el modelo de depósito y ahorro del italiano medio, entonces asediada por opas hostiles de bancos extranjeros, hoy goza de balances más saneados. Y mientras adolecían de una flota de multinacionales italianas para tomar el nuevo mundo globalizado – apenas 5 tienen posiciones en más de un continente – las pymes se fortalecían y salían a captar mercados a pecho descubierto. De la misma forma, mientras las grandes empresas padecían estructuras laborales poco flexibles, el país alcanzaba la increíble cifra de 15 millones de trabajadores autónomos.

Afirmar que el modelo español fue un fracaso es tan absurdo como decir que el italiano ha sido un éxito. La realidad es que lo imprevisible de las crisis ha deparado esta paradójica situación y lo que es más importante, debiera servir para darnos cuentas de cuáles son nuestras verdaderas fortalezas y debilidades y del verdadero nivel que podemos ocupar cada cual en el contexto europeo. Somos dos potencias medias de la UE, que precisan de importantes reformas estructurales para no perder definitivamente el tren del Welfare Estate de los más ricos europeos o al menos para proporcionar a nuestros ciudadanos el bienestar que seamos capaces de ganarnos.

Y en ese camino de profundo cambio que tanto Italia como España deben emprender, deberíamos de ser capaces de encontrar caminos comunes que recorrer en espacios y sectores donde sumar siempre es mejor que restar y multiplicar aún mucho más eficaz que dividir. América Latina es un excelente ejemplo y terreno de juego para poner en práctica colaboraciones inteligentes, como lo son la universidad o las políticas de clusters locales de las pymes. Una tarea que me temo que como coincidía con mi querido amigo, al aroma de un expresso y una grappa, no podemos dejar en manos de nuestros políticos en exclusiva. Son las empresas, los colectivos y la sociedad civil en su conjunto, la responsable de inspirar y hacer posible esa necesaria coperación. Berlusconi bastante tiene con ser medio inmune ante los supuestos delitos cometidos y Zapatero con explicar a los españoles cómo podemos trabajar 41 años ininterumpidamente para cobrar una pensión de 1.000 € a los 67 años y no morir en el intento. En su particular olimpo, tienen demasiados problemas para preocuparse por los nuestros de comunes mortales. Mile grace Massimo por no cobrarme copyrigth.

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Comments

  1. Ola Jesus,
    Un profesor espanol que tenia en la Escuela Diplomatica de Madrid decia “Nosotros espanoles gastamos nuestro dinero con alegria irresponsable”. El ano era 1992. He olvidado su nombre, pero a menudo recuerdo esta frase.
    Un abrazo,
    Georgi (Jorge)

  2. Bonne année Jesus! In the past, Europe itself has been called a fortress. It was not in a positive but protectionistic sens,e mainly in anglo-saxon media. Parodoxically, they were worried about the ‘1992’ internal market plan, ie the EU greatest ever liberalisation move.

    So Jesus, today, you see the EU has a fortress, helping its member countries, or something less?

    Christophe Leclercq

  3. Thank you Christophe. Without doubts the European fortress, if it is that at some time was, is ruined. The economic crisis has placed Europe in a dual reality, the big powers states impose his conditions and the others countries try to go out forward each one since we can. The common politics weakens for joy of those who were criticizing before, as well you say, the force of the European Union.

  4. Gracias Gerogi. En el caso de España no se puede culpar a los ciudadanos de despilfarrar los recursos porque los bancos, las empresas de automoción, de consumo doméstico, todo el entorno de oferta, se dedicó a convencernos de que podíamos vivir por encima de nuestras posiblidades, Ese mismo sistema que hoy nos quita todo, nos niega el crédito y solicita que se desmantele el Estado de Bienestar.

  5. This picture of the European PIGS is highly offensive and it promotes the misrepresentation of those nations. If things were as the Anglosaxon dominated media and Markets claim to be. The actual pigs are the rich northern European states that do not allow their southern or eastern states to blossom and grow. Who are those Marketers that can rate nations and decide their fate and how their economies must function? And why the only acceptable economic model must be the highly aggressive “Western” capitalist one?
    This picture categorizes nations, and it portrays them as the anglosaxons want to portray them. Shame on them!

    all is not what it seems..

    best regards,

    chris eblana.

    http://www.eblanademocraticmove.blogspot.com

  6. Thank you Christos. I agree totally with you in whom the image that in the Anglo-Saxon countries and of Europa’s North of the countries of the South, as Greece, Italy, Portugal and Spain like pigs, of which we take advantage of the work of them is clearly offensive and in addition a coarse manipulation of the reality. Because of it I have included it in the post, because unfortunately it is in use with bad intentions and to confuse to the public European opinion,

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