Con acento hispano

Los resultados de las elecciones al Parlament de Catalunya arrojan datos claros sobre lo que los ciudadanos catalanes desean para su futuro político próximo. La IX legislatura catalana se inaugura con una rotunda victoria de Convergencia i Unió, el partido nacionalista de centro derecha, ya que pese a que no logra la mayoría absoluta si tiene un margen amplísimo de distancia con el resto de las fuerzas políticas lo que le asegura la gobernabilidad. Un gobierno que presidirá Artur Mas y que sin duda es un voto de confianza a la estabilidad en clave nacionalista, de defensa de los derechos de Cataluña en el conjunto del Estado español y también a su programa económico conservador – liberal.

La izquierda catalana, respresentada por las fuerzas que componían el anterior govern de la Generalitat – PSC, ERC e ICV – ha salido prácticamente demolida de los comicios pues la suma de estos partidos pierde 21 escaños. El castigo a la fórmula de gobierno y a su gestión es brutal, y deja a los partidos de izquierda en clara minoría en la cámara. Una sanción es evidente que no sólo se debe a la falta de capacidad del ejecutivo tripartito sino también al descrédito del gobierno central de Rodríguez Zapatero que ha lastrado en estos años al gobierno presidido por José Montilla. Los socialistas catalanes son los primeros en pagar la desconfianza generada en el electorado por el presidente Zapatero. Los primeros porque son los primeros comicios a los que se enfrenta el PSOE desde el inicio de la crisis económica. Pero a buen seguro no será el último varapalo territorial que sufrirán y las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011 pueden suponer una importante pérdida de poder de los socialistas en el conjunto del Estado.

Pese a que la participación ha subido cerca de seis puntos, es evidente que ha sido el Partit dels Socialistes de Catalunya – PSOE la fuerza política incapaz de movilizar a su electorado que ha preferido quedarse en casa y permitir la alternativa de gobierno nacionalista de CIU por la falta de ilusión y convicción que le producen en estos momentos las propuestas para salir de la crisis y la credibilidad de sus líderes a nivel catalán y español. Enfrente, su contendiente en el Estado, el Partido Popular cosecha un gran resultado dada su histórica escasa representación en Cataluña y se convierte en la tercera fuerza del Parlament. Ello demuestra que su electorado, incluso en áreas donde tradicionalmente han sido minoritarios, se encuentra activo y movilizado y que el PP toca la tecla del voto útil para echar a Zapatero de La Moncloa y le funciona en todo el territorio del Estado.

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CIU vuelve a presidir la Generalitat tras dos legislaturas de tripartito de izquierda nacionalista. Giro hacia el centro derecha y giro también hacia posiciones nacionalistas más eficaces. Los catalanes afianzan sus deseos de soberanía, pero quieren que el liderazgo en este sentido venga de la mano de una fuerza política capaz de negociar con Madrid en pie de igualdad. El nuevo president, Artur Mas, será el primer president que ha declarado claramente que si se produjera un referéndum de autodeterminación de Cataluña él votaría sí a la independencia, aunque en ningún caso se ha manifestado partidario de realizar la citada consulta. Su pragmatismo y el posibilismo histórico de su formación política no auguran que enfrente a los catalanes a una decisión tan compleja inmersos en plena crisis económica.

La clave de su mandato estará marcada precisamente por las soluciones que sea capaz de aportar a la difícil situación económica que vive Cataluña. Los catalanes han acudido a votar con su orgullo identitario como referente europeo dañado por años de gobierno poco serio y con sus bolsillos mermados por la pérdida de renta y poder adquisitivo que desde hace una década les afecta. Cataluña ha perdido posiciones de vanguardia en el contexto del Estado español y de las regiones europeas. En recuperar los niveles de crecimiento, empleo y capacidad innovadora de Cataluña pondrá el énfasis el nuevo gobierno de la Generalitat. Su programa electoral incluía la firma de un convenio económico y fiscal similar al que rige a la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra. Un reto negociador complicado dadas la circunstancias que viven las cuentas públicas del Estado español, pero que con una fórmula u otra lograr cambiar la relación económica de Cataluña con el Estado para profundizar las herramientas propias será el objetivo número uno del nuevo president Mas.

En sus primeras palabras Mas ha convocado a todos los catalanes a una movilización por el país, por Cataluña, para lograr una Cataluña que se sienta más libre y más respetada. No hizo alusiones a su relación con Madrid, pero si dejó claro que será responsable en la situación de enorme dificultad económica que vive España. Los tiempos difíciles moderan los discursos y moderan las muestras de euforia de otras citas electorales. Será por las barbas que de sus contrincantes ha visto cortar que Mas ha puesto las suyas a remojar. Los políticos que llegan a gobernar en plena crisis, se cuidan en humildad de hacer ofertas milagrosas o de lanzar exigencias maximalistas de imposible cumplimiento. Y en el rincón de las anécdotas de todo proceso electoral tiene, las elecciones catalanas nos dejan la irrupción del ex presidente de un club de fútbol – del F.C. BarcelonaJoan Laporta con cuatro escaños en el Parlament, haciendo bueno el famoso lema blaugrana: el Barça es más que un club.

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Comments

  1. Gracias Jesús, lo cierto es que las reflexiones en estos tiempos escasean y se suelen producir a posteriori, cuando las consecuencias son irremediables.

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